Todo lo hicieron juntas desde que nacieron el 18 de mayo del 2000. Desde sus primeros pasos en inicial hasta concluir el quinto de secundaria, Yulissa y Lucero, siempre estuvieron en el mismo salón de clases ocupando los primeros puestos. Las mellizas del centro poblado Uña de Gato, distrito de Papayal, provincia de Zarumilla, en Tumbes, planearon ingresar y concluir juntas también la universidad. Y aunque esto no ocurrió, una beca las hizo sentirse más unidas.

“Las dos postulamos a la misma universidad. Mi hermana no ingresó. No lograrlo nos afectó. A mí me dolía verla llorar, pero lo supimos sobrellevar. Le dije que por algo pasan las cosas y que el destino de nosotras podía ser también así”, relata Yulissa Paredes Becerra, estudiante del noveno ciclo de la carrera de Economía en la Universidad Nacional de Tumbes.

“Lucero, postula, ¡sigue esforzándote!”, eran las palaras de aliento de Yulissa a su hermana Lucero Paredes Becerra para que no desista de su objetivo. Hoy, ella cursa el séptimo ciclo de Ingeniería Industrial Pesquera en la misma universidad. No ha sido sencillo. Ambas han tenido que trabajar para estudiar, además de apoyar a sus abuelos, Oscar y Cleofé, agricultores, que con la siembra de limones, naranja, plátano y cacao han logrado salir adelante.

Yulissa, además de destacar en sus estudios, con mucho esfuerzo, ha trabajado eventualmente en la Dirección Regional de Salud Tumbes, como supervisora en campañas de prevención del dengue. También ha laborado en el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), como aplicadora en un censo (2019) de esta región. La pandemia dañó seriamente la economía de esta familia, que se encuentra en condición de pobreza según el Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh).

¿Cómo seguir con su sueño de ser ambas profesionales en esta crisis? La respuesta fue la Beca Continuidad de Estudios 2020-II del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. “La beca nos llegó en el momento preciso, cuando más necesidades teníamos, y esto nos permite crecer como personas profesionalmente”, indica Yulissa.

“Es de mucha ayuda para nosotros, para nuestra alimentación y también para poder estudiar, ya que ahora tenemos laptop para hacer nuestras clases y también internet”, señala Lucero, sobre los alcances de esta beca del Pronabec que cada una ganó, y que beneficia a más de 33 000 estudiantes de educación superior, afectados económicamente por la emergencia sanitaria a causa del COVID-19.

La distancia que nos une

Yulissa y Lucero son hermanas con un sueño común: unir sus dos carreras para formar en un futuro una empresa en el rubro de la pesquería. Desde niñas se vestían igual, y aunque las mellizas no se suelen parecer tanto físicamente, como las gemelas, ambas han decidido estar unidas forjando sus sueños en conjunto. “Siempre hemos dado lo mejor de nosotras”, dice Yulissa. No solamente son destacadas estudiantes, sino que también han participado en cursos y actividades que las ha ido formando para asumir nuevos retos: inglés, danza, canto, habilidades blandas, entre otros. Esto con el apoyo de sus abuelos y de su mamá; que en estos días tuvo que ser atendida por una emergencia de salud en Piura, lo que llevó a las hermanas a separarse por primera vez desde que nacieron.

“Nunca hemos estado tantos días separadas. Yulissa con mamá (en Piura) y yo con mis abuelitos”, dice Lucero, sobre los momentos más difíciles que han vivido juntas, y que poco a poco van superando, ya que, luego de una operación, su mamá empieza a recuperarse.

“Elegí estar siempre con mi hermana porque me ayuda aunque yo pueda tener errores. En los mejores y en los peores momentos. Hemos aprendido a leer juntas, a saber cosechar limones, hemos reído y llorado. Es un amor incondicional”, explica Lucero de 21 años. Y así: ambas seguirán unidas hasta ver sus sueños hechos realidad.

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