La calificación crediticia de los bonos soberanos del Perú que realiza la agencia Moody’s Investors Service ya no es A3, sino que ahora es Baa1, con perspectiva estable.

Esta es la primera rebaja que tiene el país en 20 años, desde las primeras calificaciones que recibía en el año 1999, para las deudas en moneda extranjera y siete años después por las emisiones en moneda local.

La rebaja en las calificaciones son para la deudas soberanas a largo plazo en moneda local y extranjera del gobierno y la calificación del programa de bonos / certificados de depósito en moneda local.

¿Qué significa Baa1?, que el Perú tiene la capacidad adecuada para cumplir las obligaciones financieras, pero posee condiciones económicas adversas que pueden debilitar su capacidad para cumplir sus pagos, así lo define el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en su portal.

Con esta calificación el Perú se mantiene en grado de inversión, pero a tres escalón de perder esta calificación.

Hace unos meses Moody’s había cambiado la perspectiva del Perú de Estable a Negativa, en medio de preocupaciones por el manejo del Congreso frente a la generación de mayores gasta fiscales.

¿Por qué la rebaja?

La rebaja de A3 a Baa1 refleja la opinión de Moody’s de que un entorno político continuamente polarizado y fracturado ha aumentado el riesgo político y ha debilitado materialmente la capacidad de formulación de políticas.

“Estas condiciones han afectado negativamente la confianza de los inversores y han socavado la resistencia económica de Perú, lo que ha afectado negativamente las perspectivas crediticias de Perú a mediano plazo”, sostiene la agencia en su informe.

La perspectiva estable refleja la opinión de Moody’s de que el Perú continuará reteniendo un alto grado de fortaleza fiscal y resistencia económica en relación con sus pares de la región.

“La perspectiva estable asume que las acciones del gobierno serán consistentes con la senda de consolidación fiscal propuesta por las autoridades. Además, la perspectiva estable incorpora la expectativa de Moody’s de que la política general y el marco institucional del Perú resultarán eficaces para equilibrar las fortalezas y los riesgos crediticios subyacentes”, explican en su comunicado.

Desviaciones significativas de la trayectoria fiscal incorporadas en el escenario base de la agencia calificadora, cambios abruptos de política o cambios institucionales que fomenten incertidumbre política o jurídica afectarían negativamente el perfil crediticio del Perú, presionando a la baja la calificación soberana y la perspectiva.

La actividad económica se recuperó a un ritmo fuerte en la primera mitad del año, lo que llevó a Moody’s a revisar su pronóstico de crecimiento del PBI real para el 2021 del 9% al 12%. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento para los años siguientes se han reducido ya que la agencia de calificación espera que la inversión privada siga deprimida dado que el panorama de políticas en desarrollo podría conducir a una menor confianza empresarial.

Escenario polarizado

En opinión de Moody’s, un entorno político cada vez más polarizado y fracturado ha socavado la eficacia de la formulación de políticas, lo que ha llevado a un deterioro progresivo de la fortaleza institucional del Perú durante los últimos dos años. Más recientemente, la percepción de falta de claridad sobre las políticas de la nueva administración, los controvertidos nombramientos del gabinete, las tensiones entre los poderes ejecutivo y legislativo y las crecientes tensiones dentro del partido gobernante han subrayado varios riesgos para la gobernabilidad general, la efectividad de las políticas y la credibilidad.

El gobierno ha indicado que implementará una reducción gradual pero sostenida del déficit fiscal durante los próximos años. La opinión de Moody’s es que el plan de consolidación fiscal de las autoridades estará expuesto a presiones de gasto persistentes como resultado de demandas sociales duraderas. Aun así, el escenario base de la agencia de calificación asume que la deuda pública se mantendrá por debajo del 40% del PBI, alcanzando un máximo del 37.5% en el 2022.

¿Qué podría hacer subir la calificación?

Aunque es poco probable en un futuro próximo, un entorno político más armonioso que refuerce la cohesión institucional y dé como resultado la adopción de reformas sostenibles que fomenten el crecimiento al tiempo que respalde un clima de inversión mejorado podría conducir a una mejora.

Además, un fortalecimiento significativo de los indicadores de gobernabilidad, particularmente relacionados con las instituciones políticas, la corrupción y la economía informal, contribuiría a mejorar la solvencia del soberano.

¿Qué podría rebajar la calificación?

Un desempeño económico sustancialmente más débil junto con desviaciones de la trayectoria fiscal asumidas en las proyecciones de referencia de Moody’s podrían llevar a una rebaja porque pondría en peligro la capacidad del gobierno para estabilizar las métricas de deuda.

Los cambios institucionales que conducen a cambios abruptos de política, socavan la efectividad de la política o fomentan la inseguridad jurídica, ya sea derivado de un proceso constitucional o motivado por consideraciones políticas, debilitarían los cimientos estructurales del perfil crediticio del Perú y podrían resultar en acciones de calificación negativas.

Fundamentos de la perspectiva estable

La perspectiva estable refleja la opinión de Moody’s de que la resiliencia económica del Perú está alineada con sus pares y que el país conserva un alto grado de fortaleza fiscal. El gobierno continúa beneficiándose de un balance sólido con métricas de deuda por debajo de las de los soberanos con calificaciones similares, una condición que brinda un respaldo crediticio significativo a la calificación Baa1.

Moody’s cree que, aunque es probable que la inestabilidad política se mantenga alta, la calificación actual captura el deterioro anticipado en la posición económica y fiscal, siempre que las políticas sigan siendo consistentes con la senda de consolidación fiscal propuesta por las autoridades.

La perspectiva estable asume que el modelo económico del Perú y sus instituciones fiscales y monetarias bien establecidas se mantendrán en su lugar. Las discusiones que conduzcan a una reestructuración constitucional podrían plantear riesgos importantes para el perfil crediticio soberano. En este momento, Moody’s cree que el riesgo de tal evento está relativamente contenido dados los múltiples obstáculos legales, políticos e institucionales

Aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG)

El puntaje de impacto crediticio de ASG de Perú es moderadamente negativo (CIS-3), lo que refleja una exposición moderada a los riesgos ambientales y sociales, y una exposición limitada a los riesgos de gobernanza como resultado de la alta resiliencia económica.

La exposición del Perú a los riesgos ambientales es moderadamente negativa (puntaje de perfil de emisor E-3). Si bien la infraestructura deficiente del país y la actividad del sector primario están expuestas a sequías e inundaciones por el fenómeno meteorológico El Niño, el shock aparece a intervalos muy irregulares de 10 años o más, y los sectores primarios representan poco más del 20% del valor agregado bruto, lo que limita los efectos adversos del fenómeno meteorológico.

Sin embargo, los efectos dañinos de este y otros shocks climáticos han tenido un impacto negativo en el desempeño fiscal al reemplazar la infraestructura dañada y brindar alivio a las áreas afectadas.

La exposición a riesgos sociales es moderadamente negativa (puntaje de perfil de emisor S-3). Los riesgos sociales no han llevado a ninguna inestabilidad que haya afectado negativamente el desempeño económico o fiscal del Perú durante los últimos 15 años.

Sin embargo, los bajos niveles de ingresos, una gran economía informal y la desigualdad de ingresos han generado tensiones sociales que retrasan la construcción de proyectos mineros o imponen costos adicionales cuando las comunidades remotas rechazan proyectos de infraestructura y otros tipos de inversiones a gran escala.

Aunque las tensiones sociales contribuyen al ambiente político ruidoso en el país, estas tensiones rara vez se han desbordado para abarcar protestas masivas, a diferencia de otros países de América Latina. Sin embargo, los servicios básicos de baja calidad, incluidos saneamiento, salud y educación, generan riesgos latentes. Ciertos segmentos de la población demandarán cada vez mejores servicios públicos, lo que puede alentar políticas populistas en ausencia de mejoras tangibles en estos servicios.

La influencia de la gobernanza en el perfil crediticio de Perú es de neutral a baja (perfil de emisor G-2). El país tiene una larga historia de políticas macrofiscales creíbles y prudentes e instituciones económicas sólidas que compensan las instituciones políticas muy débiles, evidenciada por la presencia de corrupción, luchas políticas internas, un sistema judicial débil, bajos niveles de logro educativo y una burocracia ineficiente, especialmente en el nivel regional y local.

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