Monseñor Guillermo Elías ofició ayer una misa para honrar a los médicos fallecidos. “No están solos, estamos con ustedes”, dijo a los galenos que siguen luchando contra el COVID-19.

Una hora antes de morir por COVID-19 en el Hospital II de Essalud de Pucallpa, el doctor Neil Alarcón Quispe envió un mensaje a su cuñada que decía: “Fuerza, sigue adelante”. Esa fue la última comunicación que entabló el galeno, el 11 de mayo, luego de haber permanecido tres días internado.

Él es uno de los 20 médicos que han muerto en el país desde el inicio del estado de emergencia. De ellos, 19 fallecieron solo entre el 3 y el 13 de mayo. La mitad de las víctimas trabajaban en Loreto.

Alarcón tenía 33 años y desde hace ocho meses realizaba su Servicio Rural y Urbano Marginal en Salud (Serums) en el centro de salud Fraternidad de Pucallpa (Ucayali). Debido a la pandemia fue llamado a trabajar en el área COVID-19 del hospital de Essalud de la ciudad.

No tenía enfermedades o condiciones preexistentes que lo colocaran en el grupo de riesgo. Por eso siguió trabajando hasta que empezó a tener dificultades para respirar. “El 8 de mayo ingresó como paciente al mismo hospital y estuvo 20 horas sentado en la cochera esperando pasar a piso [de hospitalización]. Hablaba con nosotros todo el tiempo, hasta la última hora nos daba ánimos”, cuenta su cuñada, Rosa Agüero Otaysa, quien también es médica y trabaja en Lima en dos hospitales.

Ella y su esposo, hermano de Neil, participaron ayer en la misa en honor a los médicos fallecidos que ofició el monseñor Guillermo Elías, obispo auxiliar de Lima, en la parroquia Nuestra Señora de Fátima de Miraflores. “Fuerza, hermanos y todos aquellos que eligieron la vocación de procurar la vida. No están solos, estamos con ustedes”, expresó el religioso.

Héroes de la salud

En la ceremonia se recordó al primer médico muerto en el país por COVID-19, Wayner Arnulfo Benites Cerna, que laboraba en el centro de salud Santa Rosa del distrito de San Juan de Lurigancho. Él falleció el 8 de abril.

También al neumólogo Rafael García Dávila, el psiquiatra Raúl Argumedo Castillo, el bachiller Carlos Martín Torrejón Ríos, el nefrólogo José Nicasio Armas, el internista César Hugo Jara Baca, el oncólogo Aníbal Muñoz Mendoza, el bachiller Eduardo Ferreyra Tello y los ginecoobstetras Alberto Acuña Fernández, Eder Aguilar Rojas y Nicolás Hernández Hernández, todos fallecidos cumpliendo su labor en Iquitos.

Asimismo, se rindió honores al cirujano Fernando Zapata Rojas, al otorrinolaringólogo Pedro Miguel Vargas, al radiólogo Elard Roberto Calli Araca y al internista Segundo Pinillos Reyes, fallecidos en Lima; al pediatra Víctor Genaro Shioun Yhu, que murió en el Callao; al cirujano Hilario Francisco Mendoza Ferrer, en Pucallpa; al cirujano Óscar Raúl Miranda Martino, en Piura, y al cardiólogo Marino Alarcón Solano, quien murió en Chiclayo.

Trágico registro

De acuerdo con el Colegio Médico del Perú (CMP), en el país hay 840 médicos contagiados, principalmente en Lima, Iquitos, Trujillo y Pucallpa. De los casos positivos, 43 se encuentran en unidades de cuidados intensivos (UCI) y hay otros cinco que esperan un ventilador mecánico para sobrevivir. “Cada 12 horas ha muerto un médico en mayo. Nos asusta la velocidad con la que están falleciendo nuestros colegas, por eso seguimos pidiendo que no falte oxígeno, medicamentos y ventiladores”, asegura Miguel Palacios Celi, decano del CMP.

El galeno sostiene que aunque ya han pasado dos meses desde que el coronavirus llegó al Perú, siguen faltando equipos de protección personal para garantizar la seguridad de los profesionales que están en la primera línea de atención. Ello se suma a la escasez de oxígeno, especialmente en Iquitos y Pucallpa, así como las dificultades iniciales para establecer puentes aéreos que permitan trasladar los casos graves hacia Lima.

El incremento de contagios también estaría asociado a problemas de circulación del aire en las salas COVID-19 y emergencias. “Necesitamos que las salas de presión negativa se encuentren en buen estado para cambiar el aire que tiene alta carga viral”, indica.

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