El español Carlos Sainz (Peugeot) acaricia su segundo Dakar 2018 tras mantener a raya este miércoles al francés Stéphane Peterhansel (Peugeot) en la undécima etapa y ser exonerado de la penalización de diez minutos impuesta hace dos días, en una jornada donde el español Joan Barreda (Honda), en motos, ya no pudo más y se rindió.

Sainz salió indemne y todavía más líder de Fiambalá (Argentina), una de las etapas más temidas del Dakar, por sus dunas de arena blanda, el intenso calor que puede superar los 40 grados celsius y la complicada navegación que exige esa zona del noroeste argentino.

El madrileño terminó la etapa, entre los municipios de Belén y Chilecito, en tercer lugar, diez segundos por encima de Peterhansel, lo que le daba mayor tranquilidad para afrontar las tres últimas etapas del Dakar camino a Córdoba, un sitio que conoce bien por haber corrido el mundial de rallys.

Sainz aseguró que no está nervioso ante los últimos días del Dakar: “Para los tres días que quedan, la verdad es que no estoy nervioso. Tengo el pelo un poco blanco ya y unos cuantos rallys a mis espaldas. Si me pongo nervioso, es que algo no va bien”, comentó.

La jornada terminó de ser redonda para el piloto español cuando, al terminar la etapa, los comisarios del Dakar cancelaron la penalización de diez minutos que le pusieron hace dos días por no detenerse al supuestamente haber golpeado con su coche al piloto de quads holandés Kees Koolen durante un adelantamiento.

Tras analizar la telemetría presentada por Peugeot en la apelación a la sanción, los jueces determinaron que Sainz tuvo un comportamiento correcto al adelantar a Koolen y el hecho de que casi chocaran fue considerado “un incidente de carrera” en el que no hay prueba de que hubiese contacto entre ambos vehículos.

Los datos constatan la versión de Sainz: frenó al ver al quad y activó el sistema electrónico ‘Sentinel’ para avisarle de su intención de adelantarlo, pero cuando Koolen se había apartado a un lado del camino y era sobrepasado, el quad perdió el control y volvió al centro, lo que obligó a Sainz a dar un golpe de volante para esquivarlo.

Con los resultados de la etapa y de la penalización cancelada, Carlos Sainz sigue liderando con más autoridad el Dakar, con una hora de ventaja sobre Peterhansel y una hora y 24 minutos sobre el catarí Nasser Al-Attiyah (Toyota).

Además, el director del equipo Peugeot, Bruno Famin, aseguró que, con Sainz primero y Peterhansel segundo, la estrategia de la marca francesa será mantener esas mismas dos primeras posiciones hasta cruzar el podio de meta en Córdoba (Argentina).

En motos, Fiambalá fue para Joan Barreda el día en que se le terminó el aliento y claudicó al sueño de ganar su primer Dakar en su octavo intento, tras días de sufrimiento en los que estaba compitiendo al límite del umbral del dolor, con dos lesiones, una en la muñeca izquierda y otra en una rodilla.

Barreda, que estaba segundo en la clasificación general a pesar de haber perdido mucho tiempo en la víspera tras terminar perdido y desorientado, tiró la toalla cuando llevaba 100 kilómetros de la especial del día.

Al castellonense ya no le dieron las fuerzas para más y, muy maltratado y perjudicado por la dureza de la prueba y especialmente de esta etapa, se dirigió a Fiambalá para pedir asistencia médica.

La etapa se la llevó el australiano Toby Price (KTM), su primer triunfo en este Dakar, y el argentino Kevin Benavides (Honda) fue segundo, lo que le permitió contraatacar al líder de la carrera, el austríaco Matthias Walkner (KTM), al que le recortó diez minutos.

Gracias al abandono de Barreda, Benavides pasa a la segunda posición de la clasificación general, a 32 minutos de Walkner, que tiene en su mano ser el primer austríaco que gana el Dakar, y además lo haría con la marca austríaca KTM, que ha ganado las diecisiete últimas ediciones del rally.

El español Gerard Farrés (KTM) volvió a tener una destacada actuación al finalizar sexto, pero en la general se vio sobrepasado por Price y ahora es cuarto.

En la etapa no tomó la salida Rosa Romero (KTM), que terminó la etapa de este lunes herida, tras hacer 140 kilómetros sangrando por un corte que se hizo tras una fuerte caída.

Las motos terminaron la etapa en Fiambalá, donde quedarán resguardadas en un parque cerrado, pues esta es la primera parte de su segunda etapa ‘maratón’, en la que no pueden recibir ayuda ni asistencia mecánica a menos que sea de otro competidor.

Tal y como llegaron deberán afrontar la duodécima etapa, entre Belén y San Juan (Argentina), con 723 kilómetros, de los que 375 serán cronometrados, para las motos y quads; y con 793 kilómetros, de los que 523 serán de competición, para los coches y camiones.